26 de agosto de 2013

Un haiku y algunos de mis atardeceres ...


Al anochecer, 
el sol se ruboriza
en retirada. 




Madrid en primavera, Barrio del Pilar

Portiño; A Coruña 

Madrid desde la M30

Madrid desde la ventana del Palacete, barrio de Prosperidad


Madrid. Misma ventana, distinto día


Algún lugar de La Mancha 

La Marina, A Coruña

Rocas del Portiño, A Coruña

Playa de Bastiagueiro, A Coruña

Madrid desde la azotea del Círculo de Bellas Artes

Mi Madrid 

Algún lugar de Galicia 

Dejando Valencia atrás

A Coruña en verano

Playa del Orzán, A Coruña

San Vicente do Mar, O Grove

Marbella

Marbella


Playa de las Lapas, A Coruña
A Coruña desde el Paseo Marítimo 


Manzanares El Real, Madrid 

París, 2012

París, 2011 (photo by @_aaaalbA)






Instagramme meriaresc 

13 de agosto de 2013

Tiempo

Aquí en Madrid
el tiempo sigue siendo tiempo.
   Tiempo para los que esperan
y para los que intentan retenerlo.

Nada cambia de una hora a otra
solo muerde el polvo mi paciencia.
   Nada se mueve en esta ciudad maldita
y lo único que pasa, es el tiempo.

Otros días es peor, y se vuelve lento
por el eco de tu voz sonando tan lejos.
   Y alguien me roba el mes de abril
desde un tocadiscos viejo.

Puede que allá en Buenos Aires
el tiempo haya dejado de ser tiempo.
   Que por sus calles estalle tu risa
y se congele la ciudad en un segundo eterno.

No lo sé.

Tal vez estés contento.

Tal vez leas un libro de García Márquez
en Mar de Plata, y me busques en sus páginas.
   O hayas perdido en medio del océano
el recuerdo de mi aliento.

Desde que te has ido no encuentro la manera
de librarme de este anhelo.
   Y puede que cuando vuelvas
florezca la primavera en este invierno eterno.

No lo sé.

Solo sé que tengo miedo.

Del tiempo cuando no pasa
y de la nieve que cae en este infierno.
   De ti, que no me llamas
y del silencio en el que arde el teléfono.

Aquí en Madrid,

hace tiempo y frío
que no nos vemos.

4 de agosto de 2013

Cómo se cura la nostalgia

Yo que creía que la nostalgia era solo una palabra
que se utilizaba en canciones y poemas
demasiado cursis como para ser entendidos;
que la nostalgia era añorar la tierra en la que habías crecido
y los besos
que habías perdido.

Ahora sé que la nostalgia
es extrañarte desde el primer café de la mañana,
cuando me escupen tu nombre las tostadas
y hasta el vaso de zumo pierde su color naranja.

Luego agarro tu mano a la hora del telediario
y busco tu cuerpo a oscuras
enredada entre la ropa del armario,
leo el periódico, pongo un disco de Calamaro
y me visto y te pienso y te odio
y te veo allá a la lejos,
a diez mil besos de distancia
a seiscientos millones de kilómetros
de caricias arrugadas.

Tantas voces chillan tu nombre
que no escuchas mis palabras.

Y se me antoja extraña esta nostalgia
que hay en tus ojos cuando cantas,
en tu magia cuando lanzas
cortes de manga a los caminos
que me separan de tu cama.

Pero nada es suficiente para sentirte cerca,
nada calma mi sed ni rescata mis ganas
y me pica la torpeza de quererte en la distancia.

Ando a ciegas y asustada
buscando alivio para el vacío
del que se queja mi alma,
pero no encuentro calma en lo que escribo
ni en tu mirada cabizbaja,
ni en las sobras de tus días y las migas
que me lanzas cuando faltas.

No sé cómo se hace,
cómo se cura la nostalgia.